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Archive for the ‘Lingüística’ Category

Se hace necesario corregir la POLITIZACIÓN del diccionario de la RAE en algunas definiciones. También hay que reconocer que han mejorado alguna, como la de “fascismo”, pero falta mucho por hacer, como voy a mostrar en esta entrada.

Total: 9 palabras. Por orden alfabético: (más…)

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La primera edición de este diccionario fue publicada originalmente el X21-10-2009 con el título “Palabras a incluir en el DRAE”, conteniendo originalmente 9 palabras más 11 añadidas en los comentarios por mí y otros comentaristas. Ahora lo amplío con muchas más palabras y con una introducción mejorada. Originalmente tenía una intención medio humorística medio en serio. Ahora más en serio pero sin perder del todo su sentido humorístico.

Es importante reflexionar hasta entender porqué algunas palabras nuevas inventadas por la gente se han popularizado solas sin propaganda mediática, sin intervención periodística. Por ejemplo, palabras como “cani” o “pagafantas” son de uso ya generalizado y han llegado a los medios de comunicación desde la sociedad y no al revés, como suele ser habitual. Y acabarán probablemente en el Diccionario de la RAE. He reconocido tres motivos:

  • Expresividad: Por su sencillez combinada con su fuerza autoexplicativa, que reside en que suelen ser la combinación de dos palabras ya existentes: paga+fantas, paga+pensiones, vaca+burra, etc.
  • Se trata de conceptos reales que necesitaban palabras para referirse a ellos de manera precisa, por lo que, en cuanto alguien las inventó, recibieron gran acogida social y su uso se extendió entre la población.
  • Dichas palabras portan una carga emocional expresada mayoritariamente en sentido denigrante hacia los grupos de gente contra los que se usa, y eso contribuye a su popularización: Asustaviejas, vacaburra, pagafantas.

Todas estas palabras que he recopilado deberían estar con todo merecimiento en el DRAE, como algunas parecidas que están ya incluídas, como “borrego”, “chupóptero”, o “meapilas”, mientras que algunas otras, como “intelectualoide” o “sociopolítica”, van a ser incluídas en la próxima edición del diccionario, la 23ª. Pero todavía faltan muchas importantes y necesarias.

Casi todas las que recojo aquí tienen significado sociopolítico, y casi todas son contracciones, uniendo dos palabras ya existentes, al estilo de “meapilas” (mear + pilas) o “malhablado” (mal + hablado).

He quitado dos palabras que estaban incluídas en la primera edición del diccionario: “deaquídemadrid” (por ser una tontería) e “hiprogresía” (por no usarse y ser de difícil pronunciación por lo que no preveo que tenga éxito).

Hay ya un total de unos 58 conceptos aproximadamente expresados con un total de 75 palabras. Por ejemplo, xenomanía y xenomaníaco son dos palabras distintas, una sustantivo y la otra adjetivo, pero referidas a un mismo concepto. Por orden alfabético: (más…)

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Llamar al idioma español “castellano” es una manipulación del lenguaje, y siempre que se manipula el lenguaje, la intención es manipular la mente, en este caso, con una clara intención sociopolítica al servicio de los separatismos locales. El objetivo de llamarlo “castellano” tiene un doble efecto maléfico: Quitarle importancia y hacerlo ver como un idioma extranjero en las regiones separatistas.

  • Quitarle importancia: “Castellano” significa “perteneciente o relativo a Castilla”. Al llamarlo castellano, introducen en la mente la idea de que es un idioma regional. Al reducir el ámbito geográfico del idioma, le reducen también mentalmente su importancia, bajándolo de la categoría real que le pertenece, que es ser el idioma de toda España (en realidad, de muchos más países) a un idioma regional más, como el gallego, el vascuence o el catalán. Como efecto secundario, al reducir la importancia mental del español, los idiomas regionales consiguen equipararse con el idioma español inmerecidamente.
  • Oposición idiomática: El segundo efecto de reducir el idioma español a la categoría de idioma regional es establecer una contraposición entre idiomas regionales. Así, según la propaganda separatista y del régimen (que es la misma), el castellano pertenece a Castilla, mientras que el catalán pertenece a Cataluña, el vascuence a Vasconia, y el gallego a Galicia. Esta correlación de idiomas con regiones implica asignar al español la categoría de idioma forastero, invasor (a esto se une la tergiversación en la enseñanza de la Historia), y por lo tanto, estimula su rechazo por la población de las regiones sobre las que se aplica la propaganda.

Por eso también, el régimen fomentador de la división de España está introduciendo la idea de la existencia de otros idiomas locales, como el “andaluz”, (que no es más que una jerga de paletos malhablados), o el “asturiano” (bable), como si acaso lo usaran todos los asturianos, siendo en realidad un idioma fragmentado semiolvidado y sin vocabulario para ser usado en la época moderna. El objetivo es reforzar la idea de que cada región tiene su idioma y que el español es solamente un idioma regional más forastero a todas las regiones excepto la castellana. Por supuesto, con el borreguismo que hay en España estas falsedades calan hondo.

La estrategia de quitar importancia al español se basa en confundir con toda la mala intención, el ámbito geográfico del origen del idioma hace siglos con el ámbito geográfico y su importancia real actual. Por eso combatir el uso de la palabra “castellano” usando la palabra “español” sirve para borrar esa confusión malintencionada, asignándole a los idiomas locales no sólo el ámbito geográfico de origen sino su extensión real actual, que es lo importante, asignándole al español su extensión real: España, no solamente Castilla.

Pero es que además el español no es castellano por otro motivo muy importante: Porque no es un idioma sólo de Castilla. Es un idioma de toda España, que ha evolucionado con el uso que han hecho sus hablantes, no con el uso que han hecho solamente los castellanos.

Por ejemplo, los catalanes, debido a su proximidad con Francia, han introducido en el español galicismos (palabras del francés), como por ejemplo la palabra “garaje”, que ahora usamos todos, no sólo los catalanes que hablan español. También hay palabras introducidas por los hablantes de América. Por lo tanto, al ser un idioma formado y evolucionado por el uso que han hecho sus hablantes, le pertenece a esos hablantes, incluyendo a los catalanes, a los americanos, etc. Cuando se intenta hacerlo ver como un idioma extranjero, se le está quitando también a sus hablantes, como los catalanes, una posesión suya, la de un idioma al que han contribuído a formar tal y como es hoy, muy distinto de como era en su origen hace siglos.

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He descubierto un error que estaba cometiendo y que he corregido, y como es un error bastante extendido, he pensado que se merece una entrada.

1. kh = j (inglés, alemán a español).

La combinación de letras en inglés “kh” se traduce en español como “j” (jota), tanto en la escritura como en la pronunciación. Me llama la atención que aparece en nombres no ingleses, en la transcripción al inglés del ruso, árabe, etc., como en los siguientes ejemplos, e incluso en la transcripción del árabe al alemán, que es también un idioma germánico, como el inglés, en el caso del futbolista Khedira. No se me ocurre ahora ningún ejemplo de ninguna palabra genuinamente del inglés que incluya “kh”:

  • Mikhail Khodorkovsky = Mijail Jodorkovsky
  • Khartoum = Jartum (capital de Sudán)
  • Khazaria = Jazaria
  • Khazar = Jázaro
  • Khedira = Jedira

Jazaria

El artículo en el que lo usaba mal transcrito del inglés era “Israel, país falso y criminal”, y ya lo he corregido. Ya que estoy, he añadido algunos casos más que se me han ocurrido:

2. ch = k (italiano a español).

La combinación de letras “ch” en italiano se pronuncia en español con el fonema k.

Ejemplo: Giorgio Chiellini (futbolista de la selección italiana).

3. ñ en idiomas latinos.

La ñ en español es equivalente a:

  • “nh” en portugués.
  • “gn” en francés.
  • “ny” en catalán.

De lo que se deduce que la ñ es un avance evolutivo pues simplifica la escritura de dicho fonema usando solamente una letra y no dos. Esto no lo digo yo solamente, pues recuerdo que un académico de la RAE lo dijo hace tiempo, para irritación de cierta gentucilla separatista.

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Mayúsculas en títulos

Hay una gran confusión en español sobre si escribir o no en mayúsculas las iniciales de las palabras en los títulos de obras literarias, artísticas y culturales. En títulos en general. Mucha gente lo hace por influencia del idioma inglés, lo cual es incorrecto y es de esas cosas que me molestan mucho, como el mal uso de la ortografía o de los números ordinales, así que voy a explicar las normas correctas para varios idiomas:

1. Idiomas latinos: Español, francés, italiano, etc.

En los idiomas latinos, los títulos se escriben igual que si no fueran títulos: Todo en minúsculas excepto los nombres propios (antropónimos: nombres de personas; topónimos: nombres geográficos), que se escriben en mayúsculas. Ejemplos de títulos de canciones, cuadros y películas en español:

La rendición de Breda
Entre el cielo y el suelo
Como la cabeza al sombrero
Senderos de traición
Como yo te amo
Memorias de África
Una proposición indecente
El gran Gatsby
El puente sobre el río Kwai

2. Alemán.

En alemán se escribe igual que en los idiomas latinos.

3. Inglés.

En inglés, como siempre, es al revés que el resto. 🙂 (más…)

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Palabras a incluir en el DRAE

En el anterior artículo comentaba palabras vergonzantes incluídas en el diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Ahora voy a comentar algunas palabras que no están y deberían estar con todo merecimiento. Alguna palabra, como “sociopolítica” la van a incluir en la próxima edición del diccionario, pero faltan todavía algunas importantes.

En total el diccionario contiene ya 18 términos, 8 originales + 10 aportaciones posteriores en comentarios (5 de qbit y 5 de León Riente). Por orden alfabético:

Abajofirmante.

Ver este comentario de qbit (añadido el L26-04-2010).

Antiraulista.

Ver “raulista”.

Bánkster.

Ver este comentario de qbit (añadido el L02-08-2010).

Cani.

Los arduos esfuerzos democráticos por destruir el sistema educativo desde hace décadas han dado sus frutos, y la RAE debería incluir esta palabra que describe a un individuo resultado de la democratización educativa. Una especie de payo agitanado.

DeaquídeMadrid.

Ver este comentario de qbit (añadido el L02-08-2010).

Estepaís.

Ver este comentario de León Riente (añadido el M15-06-2010).

Femilista.

Ver este comentario de León Riente (añadido el J21-10-2009).

Hiprogresía.

(De hipócrita + progresía). Ver este comentario de León Riente (añadido el S30-10-2009).

Oenegeta, oenejeta.

De ONG + jeta = personaje muy abundante hoy en día que trata de vivir a costa de papá Estado sin trabajar cobrando subvenciones divulgando la ideología del régimen, en un comportamiento simbiótico en el que el régimen externaliza parte del mecanismo de propaganda en organizaciones de apariencia privada pero en realidad públicas pues viven del dinero público (las ONG), y a cambio la gentuza que dirige estas organizaciones divulga la propaganda que les han encargado. Ejemplo: Esteban Ibarra.

La palabra fue inventada originalmente por un temido troll de Internet, y se ha ido popularizando. 😉

Pagafantas.

El hombre que cree, ilusamente, que arrastrándose tras una mujer va a conseguir a cambio algún favor sexual, y lo único que consigue es que ella se aproveche de él, teniéndole como chófer particular, chico de los recados, etc.

Palabrostia.

Existe “palabro”, que significa “palabra mal dicha o estrambótica”, muy adecuada para referirse a las burradas a las que me refería en el artículo anterior. Pero no es suficiente. “Palabrostia” tiene más fuerza expresiva. Así, “fútbol”, “bluyín” y “güisqui” serían palabros resultantes de escribir en español ciertas palabras según se pronuncian en inglés, mientras que “cederrón” o “almóndiga” serían palabrostias con todas las de la ley.

Raulista.

Discusiones en torno a futbolistas hay muchas, pero ninguna ha alcanzado la duración e intensidad como la que hay en torno al futbolista del Real Madrid Raúl, por lo que los académicos de la RAE deberían incluir las palabras “raulista” y “antiraulista”. Tanto que presumen de adaptarse a la sociedad y a su lenguaje, aquí tienen una ocasión excelente de demostrarlo, y no con aberraciones como “cederrón” o “almóndiga”.

Así, millones de personas usarían el vocabulario adecuadamente en la Guerra Civil Madridista (GCM).

Siemprealcista.

Actualmente se puede decir que alguien “está siempre alcista”, pero quedaría mejor si ambas palabras se unieran, como en los siguientes ejemplos de uso real y actual:

“La mentalidad hispana con la vivienda es siemprealcista”.
“Los analistas bursátiles son siemprealcistas”.

Siemprebajista.

Si se incluye “siemprealcista”, habría que incluir la palabra simétrica “siemprebajista”, aunque en la práctica no existen casi siemprebajistas, pues el animal humano es muy bruto y estrecho de miras, con una mentalidad orientada en la dirección alcista en todo. Pero algún caso excepcional hay que requiere el uso de esta palabra:

Antonio Sáenz del Castillo es un analista bursátil siemprebajista”.

Socialisto.

Ver este comentario de qbit (añadido el J28-10-2009).

Tercermundización, tercermundialización.

Ver este comentario de qbit (añadido el L03-05-2010).

Tontolerante.

Ver este comentario de León Riente (añadido el X28-04-2010), y el siguiente de qbit (J29-04-2010).

Vacaburra.

Ver este comentario de León Riente (añadido el J21-10-2009).

Artículos relacionados:

Etiquetas: diccionario, RAE.

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Palabras vergonzantes en el DRAE

Se me ocurren tres clases de barbaridades que aparecen en el diccionario de la Real Academia Española (DRAE):

  • Extranjerismos innecesarios.
  • Ordinarieces.
  • Gilipolleces propias de los académicos.

La justificación general siempre para incluir una nueva palabra, o mejor dicho, palabro, en el diccionario, es que es de uso común en la población. Esta justificación es aceptable cuando se trata de palabras nuevas incorporadas que vienen del inglés, surgidas por ejemplo por la evolución técnica.

Pero lo que me resulta molesto son los extranjerismos innecesarios que se ponen de moda, y que son inncesarios porque ya hay palabras que dicen lo mismo en español. Pero ¿quién los pone de moda? Pues los paletos de los periodistas, con su jerga artificial y pedante, y luego a la gente se le contagia, por medio del borreguismo lingüístico. El mismo mecanismo de imitación que hace posible que los niños pequeños aprendan a hablar (“borreguismo positivo”) sigue funcionando de mayores adquiriendo vicios y vulgaridades (“borreguismo negativo”).

Es verdad que buena parte del vocabulario actual son palabras deformadas respecto de su origen latino o griego, pero eso no quiere decir que haya que aceptar que se sigan deformando más y más, sino todo lo contrario, pues el vocabulario tiene reglas de formación de palabras (como el significado de prefijos y sufijos y otras cosas) que le dan estructura al idioma, le dan “belleza”, y facilitan su aprendizaje por niños y extranjeros, por lo que no está bien violar esas reglas.

Lo que hay que hacer es educar a la gente, no aceptar cualquier barbaridad como válida. Hay otras palabras mucho más legítimas y usadas que no están en el diccionario, y no las incluyen, y luego meten en cambio guarrerías como las siguientes que voy a citar sin que se les caiga la cara de vergüenza (porque si no, no las meterían):

1. Extranjerismos innecesarios.

Hay muchas palabras de origen extranjero que se usan en español innecesariamente, así que sólo mencionaré un ejemplo claro:

Fútbol: Estamos acostumbrados desde hace décadas a esta palabra, pero en realidad es la españolización del inglés “football”, que es un anglicismo innecesario, existiendo en español la palabra “balompié”. Sólo un club de primera división usa esta palabra en su nombre: Real Betis Balompié. ¡Viva el Betis!.

2. Ordinarieces.

Los canis están de enhorabuena: La RAE se ha plegado a su lenguaje incluyendo la siguiente barbaridad:

Almóndiga: Significa “albóndiga”. Cuando me enteré me quedé medio bizco durante un rato. Y no me creo que esa ordinariez sea tan popular como para aceptarla. Es que no conozco a nadie que diga “almóndiga”. 😮

3. Gilipolleces de académicos.

Si no teníamos bastante con los periodistas (y los políticos) contagiándoles a la población sus pedanterías, aparecen los mismos académicos de la RAE queriendo hacer lo mismo, poniendo su granito de arena con deseos de protagonismo, inventándose palabros vergonzantes. Los bomberos trabajando de pirómanos, en vez de apagar el fuego. Una palabra vergonzante que la RAE ha admitido en su diccionario, demostrando así que los académicos de la lengua se han vuelto gilipollas, es:

Cederrón: Es la pronunciación de CD-ROM. 😮 Si con “almóndiga” me quedé medio bizco, al conocer esta gilipollez me quedé bizco y sordo de un oído durante un rato. Además la palabrita que se han inventado termina en ene, y no en eme, como debería ser, transcribiendo en letras el acrónimo.

Dedeté: Es la pronunciación de DDT. Habría bastado con incluir en el diccionario DDT, (y lo han hecho), pero no han tenido bastante, y han metido también esta gilipollez.

Espero que no sigan por este camino, porque entonces me voy a encontrar en el diccionario gilipolleces como las siguientes, y va a ser demasiado deprimente:

Adeeseele (ADSL)
Cedé (CD)
Deuvedé (DVD)
Emepetrés (MP3)
Iesebeene (ISBN)
Jotapegé (JPG)
Emepegé (MPG)
Oenegé (ONG)
Pecé (PC)
Pedeá (PDA)
Tedeté (TDT)
Uesebé (USB)

Artículo relacionado: Palabras a incluir en el DRAE.

Etiquetas: palabra, RAE.

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