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Debilidad y maldad

Índice.

Introducción.
1. Defectos morales.
2. Incapacidad para gobernar.
3. La maldad femenina.
4. La maldad española.
5. La maldad infantil.
6. La maldad futbolera.
7. La maldad del votante.


Introducción.

El cristianismo produjo una involución de la moral natural existente antes del cristianismo. Con el cristianismo, el débil pasó a ser el bueno, y el fuerte pasó a ser el malo, por lo que al débil hay que compadecerlo y ayudarlo. Es cierto que el débil probablemente sufre más que el fuerte, pero eso no quiere decir que sea mejor o más bueno. Sobre esa primera lluvia que fue el cristianismo, vino luego la segunda lluvia, que llovió sobre mojado: el progresismo, reforzando esta perniciosa involución moral, con sus subideologías, como el feminismo

Voy a demostrar que la verdad y la realidad es justo la contraria: El débil es más malo que el fuerte:

  • La debilidad es el mayor pecado en la moral natural, como expliqué en “Moral natural contra moral artificial”.
  • La debilidad ya es en sí misma una carencia de virtudes. Por lo tanto:
  • La debilidad implica subterfugios de comportamiento (trampas).

Esta maldad está disfrazada de pasividad y tranquilidad, con lo que tiende a confundirse con bondad. Gran error. No hay que confundir la pasividad con la bondad, ni la violencia con la maldad.

Resumiendo: La gente es mala por naturaleza.


1. Defectos morales.

Al fuerte le basta emplear sus virtudes para enfrentar a los débiles y a los problemas.

Por el contrario, el débil, debido a su debilidad y siendo conocedor de ella, necesita echar mano de todos los recursos posibles en su favor para enfrentar a los que son más fuertes que él. Esto incluye todo tipo de trucos y sucias argucias.

Un buen ejemplo es la película Ben-Hur, en la que el protagonista confía en sí mismo y en su habilidad, por lo que participa en la carrera sin preocuparse de sus rivales. Por el contrario, Masala, al saberse inferior, usa trampas para ganar la carrera, como azotar a Ben-Hur, o destruirle la rueda de su carro con un mecanismo erosionador.

La debilidad va por tanto, asociada a la maldad, y el débil acumula toda clase de defectos morales. Veamos algunos de ellos:

a) Envidia.

El débil envidia al fuerte sus capacidades y sus éxitos.

La envidia es muy mala. Suele enmascararse de muchas maneras distintas y causar toda clase de perjuicios.

Recuerdo haber encontrado gente de ideología comunista que reconocía que el motivo era el ser pobres, y que si fueran ricos no tendrían esa ideología. Además de no entender la auténtica naturaleza del comunismo, confirmando así su mediocridad, demostraban que los motivos que les mueven no son idealistas sino egoístamente interesados, por envidia.

b) Rencor y resentimiento.

Los fracasos del débil ante el fuerte generan en el débil rencor y resentimiento, es decir, odio. Y el odio es un motor muy potente para producir toda clase de maldades.

c) Hipocresía.

Siendo el débil poseedor de defectos como la envidia y el resentimiento, debe enmascararlos, para no quedar al descubierto, y también, para no quedar al descubierto cuando planea alguna maldad.

d) Victimismo.

El victimismo sirve para intentar generar en los demás compasión, y como consecuencia de ella, ser ayudado y obtener así algún tipo de ventaja.

También sirve para que el que gobierna finja estar oprimido, y así disimular su gobierno sin que se le eche en cara. Ver el artículo “Victimismo”, con ejemplos en la política y el fútbol.

e) Borreguismo.

La debilidad del individuo, física o intelectual, hace que use como estrategia de supervivencia renunciar a su libertad, independencia de pensamiento, etc., e imitar en todo al rebaño en el que se integra. Por medio de la cantidad, de hacer bulto, de ser muchos, pretende compensar la falta de calidad.

El borreguismo es un comportamiento extraordinariamente perjudicial y dañino en todo tipo de cosas, como muchas veces he comentado, y más que lo haré. Por ejemplo, el borrego es capaz de negar las cosas más obvias con tal de no contradecir la opinión generalizada del rebaño, y es capaz de marchar al matadero con tal de ir junto a los demás borregos.

El borreguismo de la gente ha ido en aumento en la especie humana con el paso de los siglos, según el animal humano se iba “modernizando” más, y por lo tanto, se iba apartando cada vez más de la moral natural, y se iba volviendo cada vez más débil. No ha habido “progreso”. Eso es un mito falso. La realidad es la contraria: llevamos un camino de involución.

f) Inseguridad. Complejo de inferioridad.

Lógico. El que es inferior y lo sabe, es más inseguro que el que no lo es. (más…)

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Las cualidades psicológicas están relacionadas con las físicas, porque cuerpo y mente forman una unidad. Es decir, las cualidades psicológicas tienen un fundamento biológico, o sociobiológico.

Una de estas cualidades es el egocentrismo, que está directamente relacionado con la debilidad. Así, a más debilidad, más egocentrismo. Se puede establecer una ordenación según el grado de egocentrismo que es la misma ordenación según el grado de debilidad:

Bebés > niños > mujeres embarazadas > mujeres no embarazadas > homosexuales > hombres

Los bebés son los más débiles de todos, y por lo tanto, los más egocéntricos. Necesitan que toda la atención del resto de la gente, hombres y mujeres, sea puesta en ellos. Cuando un bebé llora, está exigiendo que se le preste atención de manera inmediata. Necesitan mimos y cuidados para que su desarrollo mental sea correcto.

Según el bebé va creciendo y madurando físicamente, así tiene que hacerlo también mentalmente, descendiendo en el grado de egocentrismo según aumenta la edad. En general, para que alguien sea considerado maduro según su edad y sexo, tiene que encajar en la ordenación de arriba. Si no, esa persona es considerada inmadura.

Las mujeres embarazadas están en una situación más débil que las no embarazadas, y por eso se vuelven más egocéntricas. Es la época de los antojos y de que el resto de la gente tenga puesta la atención en ellas, (el marido, el médico), y de recibir cuidados especiales.

Los homosexuales (hombres) también son más egocéntricos que los hombres normales, y por eso se entienden bastante bien con las mujeres. Las lesbianas lo son menos que las mujeres normales, pero aborrecen a los hombres heterosexuales por la competitividad masculina. Esto es consecuencia lógica de la alteración psicológica (invertida) en lo sexual y emocional de la homosexualidad. Luego hay además casos de hombres egocéntricos, clara señal de inmadurez, que lo tienen por lo tanto muy difícil para emparejarse, o para formar una pareja duradera. Quizá alguna mujer, de manera temporal, pueda estar con alguno de ellos por el instinto maternal, pero no creo que eso pueda durar mucho tiempo: hasta que se canse de prestarle atención o hasta que tenga un hijo de verdad al que cuidar.

Los hombres normales son los menos egocéntricos porque son los menos débiles.

Por último, están los ancianos, cuyo lugar en la escala ordenada de debilidad depende de la edad y el estado en el que se encuentren. Según lo dicho hasta ahora, se supone que cuanto más mayores y pachuchos, más egocéntricos se vuelven. Recuerdo que mi abuelo se volvió muy agarrado con el dinero, porque tenía miedo de que le faltara, viéndolo como una herramienta imprescindible de supervivencia (posesividad monetaria).

Correlaciones inversas.

Me ha parecido observar una correlación inversa entre egocentrismo e inteligencia y edad, tanto en hombres como en mujeres. Creo que es así porque la inteligencia implica y/o favorece el conocimiento, la cultura, y por lo tanto, la seguridad en uno mismo y la disminución de la debilidad (intelectual). Y lo mismo sucede con la edad, que hace aumentar la experiencia, y con la experiencia, el bagaje de conocimientos y la autoconfianza.

En las mujeres, además, con la edad se pasa el atractivo físico, y cuando lo asumen, disminuye el egocentrismo, porque ya no tiene sentido, porque su papel social ya no es el de ser seductoras. Además de lo mencionado en el párrafo anterior.

Artículos relacionados:

Etiquetas: debilidad, egocentrismo.

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Moral natural contra moral artificial

Índice.

1. Introducción.
2. Fortaleza contra debilidad.
3. Ley del más fuerte contra humanitarismo.
4. Jerarquía contra igualdad.
5. Defender el territorio contra abolir las fronteras.
6. Verdad contra mentira.
Artículos relacionados.


1. Introducción.

La naturaleza es la parte de la realidad referente a los seres vivos. Tiene sus reglas y su moral: la única verdadera. Todo lo que se aleje de esta verdad inmutable está condenado a fracasar, y sólo puede existir de manera temporal, aunque esa temporalidad dure siglos.

Cuanto más moderna es el tipo de vida que lleva el ser humano, más artificial y perniciosa contra sí mismo es. El alejamiento de lo natural tiene muchas veces la justificación económica. Así, siendo la economía una invención humana para mejorar la vida, se ha vuelto en contra volviéndose protagonista y dueña del ser humano, o mejor dicho, herramienta para gobernarlos a todos.

La tradición es eterna, porque sigue los principios de la naturaleza, esto es, de la realidad.


2. Fortaleza contra debilidad.

En la naturaleza lo más importante es sobrevivir. El depredador tiene que cazar, pues si no caza se muere de hambre, y la presa tiene que evitar ser cazada. Así, la necesidad de vivir genera la competencia, la lucha y el esfuerzo, que es el motor de la vida.

Este cruel juego que es la vida produce como consecuencia el fomento y preservación de los más fuertes. El depredador que no puede cazar, porque está enfermo, débil, infantil o viejo, se muere de hambre. La presa que no puede evitar ser cazada, porque es débil, vieja, infantil o enferma es cazada. Así, la naturaleza extermina sin piedad a los débiles, tanto depredadores como presas. Es la selección natural. La debilidad es el mayor pecado en la moral natural, y la fortaleza la mayor virtud. La debilidad puede ser física o mental. De hecho, suele ser mental la más importante en la especie humana.

La libertad o la felicidad son valores para gente que ya es débil, que se ha vuelto comodona.

Esta regla natural es dura y despiadada, produce sufrimiento, por lo que la humanidad siempre ha procurado ir en su contra, y vencerla. La herramienta que utilizó es la inteligencia. La inteligencia es el motor de las ciencias, la tecnología y la medicina. Con estas herramientas, el prepotente animal humano cree haber vencido a la naturaleza, y haber superado sus reglas e imposiciones.

Pero la victoria humana es efímera y tiene fecha de caducidad. El precio a pagar es la decadencia. La decadencia es caer en la debilidad, volverse débil. Hace dos mil años y más atrás en el tiempo, como en la prehistoria, había pocos humanos y fuertes, sometidos a la selección natural que eliminaba a los incapaces, a los que no se merecían vivir. Otro ejemplo más reciente es Esparta, que al parecer practicaban la eugenesia.

Pero luego, con la medicina, la humanidad atenuó el poder limpiador de la selección natural, curando y salvando a los débiles. Con las ciencias y la tecnología, la humanidad hizo su vida más cómoda. El resultado de todo esto ha sido un enorme crecimiento en la cantidad de la población mundial, a costa de un empeoramiento de su calidad. Ahora hay más de 6.000 millones de animales humanos, repartidos en varias razas a cual peor. Una auténtica plaga. La humanidad se ha vuelto débil y comodona. Veamos algunos ejemplos de ello:

  • Los hikkikomori de Japón, esos adolescentes que no salen de su habitación, viviendo parasitariamente a costa de sus padres.
  • La “generación ni-ni” de adolescentes españoles, que ni quieren estudiar ni trabajar, muy semejantes a los anteriores.
  • La gente de los países “desarrollados” (traducción: países degenerados), con una tasa de natalidad por debajo de la de reemplazo en la mayoría de los países. Especialmente los españoles de mierda, que prefieren viajar y otros caprichos (“vivir la vida”) a tener dos o más hijos y cuidarlos, con el esfuerzo y gasto que requiere.

Son ejemplos extremos en los que la debilidad es tan grande que hace insostenible la situación, llevando a la extinción de la población corrupta y degenerada. Es el triunfo final de la naturaleza, restableciendo su dominio. La inteligencia humana se ha vuelto en contra de la humanidad a largo plazo. Sólo la Alemania previa a la 2ª Guerra Mundial (nacionalsocialismo) vio el problema y empezó a trabajar para solucionarlo: Eugenesia.

Obsérvese que la debilidad es la causa del borreguismo, tremendísima, nefasta y despreciable plaga que asola a la humanidad, y especialmente a España.

La debilidad es el problema único. La madre de todos los problemas. Todo lo que tiene que hacer el enemigo es fomentar la debilidad. Todo lo que tiene que hacer uno es fomentar la fortaleza, (problema dificilísimo, ciertamente, pues hoy en día todos somos una birria). (más…)

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