Con motivo de la final de Copa del Rey de fútbol disputada entre el Patético de Bilbao, alias “los bruscos” (por lo de ETA) y el Farsa, alias “los culerdos” (de culé + lerdo), dos clubes de fútbol más o menos alineados con el separatismo y con muchos seguidores con esa discapacidad moral e intelectual, como se preveía, se han vuelto a repetir los incidentes de la anterior idéntica final de Copa del Rey entre ambos equipos hace tres años, en los que abuchearon al rey y al himno español.
Que abucheen al rey me da igual, pues ese tiparraco y su Familia Irreal se merecen eso y más por formar parte del contubernio oligárquico corrupto y parasitario que tenemos que padecer. Pero que abucheen al himno nacional no, pues representa a España y a los españoles de verdad.
Lo primero que hay que decir es que esta final ha sido una final artificial que no debería haberse producido. Si en España tuviéramos un gobierno español y no esta mierda al servicio del Nuevo Orden Mundial y de la destrucción nacional votada por los borregoides, ninguno de estos dos equipos ni en sueños jugaría esta final ni el Farsa soñaría con ganar ningún título hasta que no abandonaran completamente su separatismo. Sin embargo, sucede lo contrario, y el Farsa es el equipo del régimen, al cual le besan el culo los juntaletras y los árbitros continuamente, apoyándoles mediática e institucionalmente. En cuanto al Bilbao, ha sido en más de una ocasión recientemente rescatado cuando estaba en peligro de descender a 2ª división. Y si ahora han jugado la final de la Copa del Rey ha sido porque:
- El “sorteo” dispuso que el Bilbao jugara contra equipos fáciles para facilitarle que llegara a la final. Y más fáciles todavía considerando el ridículo de varios equipos de primera división que fueron eliminados por el Mirandés, un club que está en 2ª B y que fue el gran “rival” del Bilbao antes de llegar a la final.
- En cuanto al Farsa, el árbitro impidió que el Madrid ganara el partido de vuelta en Farsalonia, en una actuación memorablemente vergonzante, y luego contra el Valencia, también les ayudó en el partido de ida.
Así que no sólo las instituciones y los árbitros no joden a esta gentuza como se merecen, sino que encima les ayudan para que jueguen la final con toda la mala intención perjudicando a los demás equipos. El objetivo debe ser organizar a propósito una demostración de antiespañolismo en la final de copa para joder la moral española, o para convencernos de que hay mucho separatismo, o como recochineo para burlarse de los españoles de bien, o para fomentar su imitación por los espectadores. O quizá, como propaganda de difusión internacional.
Bien, no contentos con llegar a la final sin merecerlo, encima querían jugar en el estadio del Real Madrid, el Santiago Bernabéu, por su importancia simbólica ya que asocian Real Madrid con España, para regodearse más en los insultos, en los destrozos vandálicos que tanto practican en Catalufia, y en el recochineo. O sea, pretendían que hiciéramos de puta y que pusiéramos la cama. Lástima que la excusa del club para no organizar la final fuera cierta (obras en el estadio), porque se merecían un rotuno NO justificado con toda justicia en que no queremos acoger a gentuza. Se han estado quejando de que no se juegue en el Bernabéu cuando la selección española no puede jugar en las esquinitas para “no provocar”.
Llama la atención por otro lado, la hipocresía de esta gentuza que se consideran a sí mismos separatistas pero que luego bien que desean jugar y ganar la final de una competición española como la Copa del Rey. “Os vamos a ganar la copa de vuestro rey”. Será vuestro rey, no el mío, considerando tanto con quién se junta su familia (Urdangarín, ex-jugador del Farsa de balonmano, casado con una infanta), como donde veranea muchas veces (Barcelona), o qué régimen preside, etc. Si fueran coherentes, se retirarían de jugar la final. Pero no, claro, pues es todo un extraño mejunje de hipocresía y cobardía, de ansiar el prestigio de ganar un torneo de fútbol (aunque sea medio regalado) y el dinerito que conlleva o la plaza para jugar competición europea. Pero lo peor de la pitada es que lo hacen escudándose en el anonimato de la masa. País de cobardes, y esos son más españoles que nadie, pero de los peores.
Pero si esta gentuza da asco, sorprende negativamente la actitud de muchos que se supone deberían estar en el bando contrario enfrentados a los separatistas:
- El Atlético de Madrid cediendo el estadio para que se juegue la final una vez que queda descartado el estadio del Real Madrid. Es como si lo hicieran para llevarle la contraria al Madrid, o para presumir de ser más ¿tolerantes? ¡con la gentuza!. Enteráos, gilipollas, los del Atlético de Madrid sois para los separatistas la misma mierda madrileña y española que los madridistas. Incluso peor, porque como a vosotros os ganan con más facilidad, no tienen la frustración que sí tienen contra el madridismo. Qué manera de hacer el ridículo y de permitir que la gentuza venga a Madrid.
- Los chusmosos que dicen que hay que respetar la libertad de expresión de los que quieren abuchear el himno. Pues no, porque la libertad de uno acaba donde empieza la libertad de los demás. Yo no tengo porqué aguantar faltas de respeto de gentuza que no tolera en cambio que ellos o sus símbolos sean pisoteados. Lo que había que haber hecho con la gentuza que vino era molerla a palos por los policías antidisturbios a la menor señal, o por cualquier madrileño de bien, y a todos los que les defienden y justifican también.
- Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, esa antiespañola patrocinadora de la interminable invasión inmigrante, ha tenido la inteligencia de decir algo tan de sentido común como que si se abuchea el himno se debería cancelar el partido y jugarse a puerta cerrada, acaparando el escasísimo patriotismo que los políticos han expresado en público con este asunto, asociándolo a su vez con el hecho de ser mujer (propaganda feminista: mujer valiente que se atreve a decir cosas de sentido común y conectar con la población madrileña mientras los hombres son unos acobardados; igualito que en el cine sionista: la realidad se confunde con la ficción), al tiempo que los demás se posicionan en el bando de los débiles y sumisos ante los separatistas. O mejor dicho, serviles ante sus amos que es de donde sale la fuerza del separatismo igual que de las demás lacras que vivimos.