Tras la condena al ciclista español Alberto Contador por el TAS por dopaje, Canal+ Francia lleva tres días seguidos acusando a todo el deporte español de dopaje por medio de un programa humorístico de guiñoles. Ya se sabe que el humor es un vehículo ideal para soltar propaganda y para intentar hacer daño. No es la primera vez que desde Francia llegan acusaciones de dopaje contra España. La vez anterior fue el ex-tenista Yannick Noah quien lo hizo.
Estas acusaciones son, por supuesto, calumniosas, pues se realizan contra todo el deporte español sin pruebas, y no sólo contra alguien condenado por dopaje. Los franceses pueden tener una justificada envidia de los deportistas españoles y estar frustrados por los fracasos de sus deportistas cuando se enfrentan contra los españoles, especialmente en competiciones francesas como el torneo de tenis Roland Garros, tantas veces ganado por españoles, y últimamente por Rafael Nadal, o la vuelta ciclista a Francia. Eso no justifica organizar una campaña mediática malsana, mezquina y calumniosa.
Pero lo importante no es esto. Lo importante es si son realmente franceses los que han organizado dicha campaña, destapar la auténtica motivación de la campaña mediática y destapar lo gilipollas que es la gente.
Que la campaña mediática venga de Francia no quiere decir que sean franceses los promotores y ejecutores de la misma, ni que representen a la población francesa. En EE.UU. los dueños de casi todos los medios de comunicación son judíos y sirven intereses judíos. Intereses judíos significa racismo antiblanco en general y antiyanqui en particular (además de pro-israelismo). En Suecia el principal dueño mediático es judío también, y Suecia es en la actualidad un país completamente destruído racista antisueco e invadido hasta las cejas por moros. Aunque los dueños sean gentiles en el resto de países europeos, suelen obedecer sumisamente las directrices mundialistas sionistas las cuales incluyen antinacionalismo y mundialismo. Véase por ejemplo la basura que emite en España Telecinco, propiedad de Silvio Berlusconi. No hace falta decir la importancia que tiene la propaganda mediática en la conformación de la mentalidad de un país, en lo que sus votantes votan, etc. Por lo tanto, si alguien confunde una empresa con los franceses es que es GILIPOLLAS.
Pero no es la primera vez. Los madridistas estamos acostumbrados a que los gilipollas no madridistas (e incluso la mayoría de madridistas) crean que medios de manipulación no pertenecientes al Real Madrid, sino a multinacionales, como As o Marca, sean tomados como madridistas, aún cuando no paran de soltar basura contra el Real Madrid e intentan desestabilizarlo, tergiversando la información de múltiples maneras. La “Central Lechera” lo llaman, con toda la cara dura del mundo. Pero es que la gente es gilipollas, y con una población imbécil no se va a ningún lado.
En el caso de Francia, estos vídeos de guiñoles han sido realizados por Canal+ Francia, que pertenece a Groupe Canal+, que es propiedad de Vivendi, la mayor multinacional de Europa de medios de comunicación y entretenimiento. Si alguien se cree que una multinacional protagonista en la criminalización mediática del nacionalismo francés (Front National) en favor del multiculturalismo, en favor de la invasión inmigrante (por ejemplo, de moros), en favor de la subversión moral (feminismo, homosexualismo, materialismo, relativismo, etc.), en definitiva, que si alguien se cree que esta gentuza ataca al deporte español por envidia nacionalista francesa es que es GILIPOLLAS. Y se confirma investigando un poco: El jefazo, el presidente de Vivendi es el judío Jean-Bernard Lévy.
No, atacan al deporte español por lo mismo de siempre: Para enfrentar a los franceses contra los españoles, para dividir a los europeos, igual que fomentan los separatismos en España, en el Reino Unido o en Italia para dividir y debilitar a las respectivas naciones en favor del mundialismo. Y los periodistas españoles les siguen el juego, diciendo que son los franceses quienes nos atacan, sabiendo como saben las consignas de propaganda que tienen que dar y de quien vienen.
Obsérvese también a quién atacan: A símbolos españoles como Rafael Nadal o Iker Casillas. ¡Iker Casillas, un portero, que corre menos que un oficinista!. Con lo fácil que sería atacar por casos probados de dopaje y extenderlos después. Por ejemplo, el caso de Guardiola, cazado por dopaje en Italia, y extenderlo después a su equipo, el campeón de la Liga de Campeones. Y no será por falta de sospechas, pues resulta de lo más raro ver cómo esos futbolistas de aparente físico débil y baja estatura presionan incansablemente durante 90 minutos con más fuerza que negracos de pura cepa. ¿Por qué será que prefieren atacar a Casillas, un portero, e ignorar a Guardiola, que sí fue pillado? Pus porque Guardiola no es un símbolo del deporte español, sino de lo contrario: Guardiola es independentista catalán, y su club siempre está coqueteando con el independentismo, además de patrocinar a Qatar Foundation, por lo que queda protegido de los ataques tanto él como su equipo y su club. Esto demuestra la motivación política de los ataques, pero no de envidia francesa contra España, sino para enfrentar y dividir, la intención de debilitar, por lo que nunca atacarán a otra arma de división como es el separatismo catalanista.
Y que el mestizo de Yannick Noah se encargara de acusar a los deportistas españoles de dopaje, es otro claro ejemplo en el que los medios de manipulación les presentan a los franceses a un mestizo como representante del orgullo francés en el deporte, como representante de Francia, al mismo tiempo que asocian ese orgullo nacionalista francés enfrentándolo con España. Es todo sucia manipulación. Yo no le reconozco a ese Noah (¿Noah = Noé bíblico en francés?) ninguna representatividad de nada francés.
Yo he estado en Francia sin saber hablar francés y no he encontrado ninguna oposición de los franceses (de los franceses de verdad, no de la antipática negra de turno taquillera del Metro), sino todo lo contrario, ayuda y simpatía. Pero no los defiendo porque me hayan tratado bien, sino por justicia y para desenmascarar la mezquina manipulación.