
Gestión institucional.
La presidencia de Ramón Calderón en el Real Madrid ha sido desde el principio hasta el final extraña y sospechosa. Se inició con el escándalo del voto por correo y ha terminado con el escándalo de la asamblea del club amañada. Entre medias, una sucesión larga de sospechas y denuncias de irregularidades que han ido minando su credibilidad, ya débil desde el principio.
Hay dos cosas que llaman la atención en este escándalo mediático final:
- Antes de que se produjera algunas webs en Internet habían anunciado los chanchullos que se iban a producir en la asamblea. Era normal que haya explotado mediáticamente así.
- Ha explotado el escándalo cuando le ha interesado a un medio de comunicación, no antes, cuando se produjo, hace más de un mes.
- La división mediática: Por un lado, Unidad Editorial (Marca, El Mundo, Expansión, …), torpedeando a Calderón, sacando a la luz el amaño de la asamblea, y por otro lado Prisa, (As, El País, …), ignorando el asunto, quedando en evidencia.
Pero no es algo nuevo que un jerifalte sea más o menos corrupto. La novedad en este caso está en la incompetencia para evitar que sus tejemanejes le exploten en la cara de esta manera. Tal grado de torpeza es lo que me ha sorprendido, aunque la verdad es que se veía venir, pues esa torpeza que le ha terminado hundiendo la ha estado mostrando desde el principio, no comportándose de la manera que se espera de un presidente de una institución importante como el Real Madrid. Es un bocazas.

¿Tan difícil es hacer las cosas bien? Sí, si desde el principio se está hipotecado con cierta gente gracias a la cual consiguió su acceso a la presidencia del club. Le gustaba mucho presumir de presidente, y cuando las cosas se han puesto feas, (presión mediática), no ha aguantado la presión. En esto de no aguantar la presión me ha recordado un poco a Florentino Pérez.
Sumado a esto hay que añadir la vergonzante publicidad que ha acompañado los fichajes de futbolistas (y entrenador) por el club, especialmente de los no-fichajes anunciados aparatosamente durante la campaña electoral para no ser fichados finalmente: Kaká y Fábregas, y peor todavía, la reiteración en la temporada siguiente…, y a la siguiente, con Cristiano Ronaldo. Y peor aún, la estupidez de la gente en participar, en seguirle el juego, el negocio, a los periodistas. Sólo por lo molesto, desagradable y la vergüenza ajena que me ha dado, ya es condenable. Pero además, perjudica a la imagen del club y de los mongolos aficionados.
Ha sido un presidente débil y servil ante los medios, que no ha defendido los intereses del club en ocasiones importantes, especialmente en el caso Capello.
La salida de Calderón del club ha venido precedida de una cierta limpieza de otros cargos nocivos. Unos por incompetencia: Míchel, Schuster (discutible), y otros por ladrones: Luis Bárcena y Nanín. Leer el resto de esta entrada »
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