El nombre de Google procede de la palabra “Googol”. Cambia ligeramente porque cometieron un error de tipografía. La palabra Googol fue inventada por el sobrino de 9 años de edad del matemático judeo-yanqui Edward Kasner, que al parecer le pidió que se inventara un nombre para el número 10100 y el crío dijo eso. Ya me estoy imaginando a los familiares cayéndoseles la baba mientras el crío decía “googol”, con su inevitable acento gangoso infantil, aumentado por la pronunciación típica del idioma inglés.
Dicen en Wikipedia que Kasner inventó dicho número para incluirlo en un libro en el que explicaba que aún un número tan gigantesco como este ni se acercaba al concepto de infinito. Para eso no hace falta un libro. Cualquier profesor y alumno lo explica fácilmente en medio minuto. Además, ahora me entero que antes de Kasner ese número no existía… A ver, ese número ha existido siempre. De hecho, cuando a cualquier crío en el colegio le enseñan lo que es la potenciación, los primeros números que a todos se nos ocurre escribir son los típicos de 22, 210, 102, y otros por el estilo, como 1010 o 10100, precisamente por ser números redondos (como el 10 ó el 100), o simples, como el 2.
Me niego a usar la palabrostia “Googol” para referirme a dicho número, al cual seguiré llamando como se le ha llamado toda la vida en español: “10 elevado a 100″. Me niego por varios motivos:
- Si un matemático o científico en general quiere pasar a la Historia con su nombre o con algún concepto inventado por él, que se lo gane, descubriendo algo de mérito y desarrollando alguna parte de las matemáticas, física u otra ciencia. A mí me parece muy bien que exista una “constante de Planck”, un “Principio de Heisenberg”, unas “ecuaciones de Maxwell”, un “conjunto de Mandelbrot”, unos “números de Euler”, una “conjetura de Poincaré” o unos “teoremas de Fermat” en honor de los respectivos científicos que contribuyeron al desarrollo de las matemáticas y física, pero no está bien hacer eso con alguien que no ha hecho nada digno de mención.
- Porque dicho número no tiene ninguna utilidad ni cualidad reseñable para tener un nombre propio, a diferencia de números como “e” o constantes como la de Planck.
- Es una palabra fea, típicamente gangosa inglesa e infantiloide.
- Porque soy español y estoy harto de imperialismo cultural y lingüístico anglosajón, y encima, como en este caso, aplicado a una gilipollez de número.
A partir de Googol, se han inventado luego otra palabrostia: “Googolplex”, que es 10Googol, o sea, 1010100. El no va más de la majadería, por lo que, por supuesto, digo lo mismo que con la palabra anterior: ¡Boicot total!.

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2 Agosto 2007 a las 3:55 pm |
decir que Kasner “no ha hecho nada digno de mención” se explica fácil: lo decís porque no tenés idea de quién estás hablando. Si hubieses buscado datos sobre él sabrías que tiene varias publicaciones, en excelentes revistas (de investigación) como el Annals of Math, Transactions AMS, Bulletin AMS, Proc. Nat. Acad. Sci, el American Math Journal (también en el monthly, pero es más de divulgación), etc.
El Googol lo introdujo hace muchos años en el clásico “Matemáticas e imaginación”, donde se cuenta quién inventó el nombre, y también el googolplex (su coautor, Newman, fue durante años editor de Scientific American). Te puede sonar tonto el nombre, y todo lo que quieras (después de todo, eso ya son opiniones y no hechos), pero a la propia gente de Google lo dice:
“Google’s use of the term reflects the company’s mission to organize the immense, seemingly infinite amount of information available on the web”
2 Agosto 2007 a las 6:42 pm |
Habrá publicado artículos en revistas como mucha otra gente, pero su fama viene de ponerle un nombre a un número normal y corriente cuya única peculiaridad es que es un número redondo muy grande. No acepto que nadie le ponga nombres a números normales y corrientes como esos. La fama para el que se la merezca.
Si no fuera porque Google se puso el nombre basándose en dicha absurda palabra, seguiría donde tiene que estar: en el merecido olvido.